sábado, 28 de diciembre de 2013

salva opina (28/12/13)



CONQUISTAR LA LIBERTAD

Hay tantas situaciones, cosas, momentos, vivencias... que deberían se naturales por sí mismas y por ello tener derecho a gozarlas todos los ciudadanos, pero aparecieron las clases sociales (con la aparición de una dominante y otras dominadas) que privatizaron derechos generales, situaciones, bienes naturales, etc., en beneficio propio de un sector pequeño de la sociedad, valiéndose del uso de la fuerza y de la compra de voluntades de mercenarios que traicionaron y traicionan a sus hermanos.
Hablemos de libertad. Una buena amiga expone que debería ser tan natural y tan asequible como el derecho a la vida. Sí, así debería ser en un estado natural, sin dominadores ni dominados, en un estado donde la justicia es patrimonio común de todos sus ciudadanos.
La realidad es bien distinta, son los banqueros, los grandes acaparadores de fortunas, los ladrones de guante blanco, los que gozan de todas las libertades que quieran y se puedan imaginar, pero los trabajadores o la llamada clase media (concepto sociológico al que pongo serios reparos), los emigrantes en busca de trabajo, etc, pues las tienen más que limitadas... ¿cierto?
Por eso hay que conquistarlas, no como en la transición española que se concedieron libertades " a medias", mercancías trucadas, y fueron aceptadas como si de libertades plenas se trataran, cuando ni garantizan y de seguir en vigor no garantizarán las mismas oportunidades para todos. De sobra sabemos en un país de 6 millones de desempleados y de más de tres millones de pobres absolutos la gran mentira que es eso que llaman libertad los políticos del régimen, de la monarquía.
La libertad formal es de los peores engaños, la real hay que conquistarla frente a los opresores, en este caso la monarquía como institución, el pseudo- parlamentarismo monárquico, los partidos del bipartidismo, la Iglesia perversa y entrometida, la derecha rampante, los empresarios sin escrúpulos (ojo no confundir con la minoría de empleadores, cosa distinta). Yo no espero que nadie me otorgue nada, y menos la libertad, porque los que la gozan en propiedad exclusiva ( fieles a su filosofía del “homo lupus homini”) se resisten para mantener sus privilegios antinaturales.
Hay que conquistar la democracia política, económica y social, en definitiva la LIBERTAD para todos, sabiendo que los del IBEX 35, los banqueros, los reyes y duques, los explotadores, los curas fisgones... van a oponerse radicalmente a tan nobles deseos latentes de los que aspiran a convertirse en ciudadanos con plenos derechos, en libertos y libertadores.
La República, siendo un derecho natural el de todos a participar y decidir en el gobierno que asegure el bienestar social de todos los ciudadanos, tendrá que ser una conquista o no será. ¿Cómo será esa conquista? En eso es en lo que tenemos que empeñarnos, pensar y decidir.
Para mi la República es la casa de las libertades y del derecho, donde todos tenemos un hueco destacado, un papel a desarrollar. ¿Todos? Excepto los que se opongan a respetar la libertad de los demás, el progreso compartido, el derecho y la justicia igual para cualquier habitante del país, por modesta que sea su condición profesional, intelectual o económica. Todos, excepto los que se auto-excluyen por su conducta antisocial, somos necesarios. Si nos convencemos y organizamos las libertades serán por fin alcanzadas.
Salud y República.


jueves, 26 de diciembre de 2013

salva opina (26/12/13)


2013, UN AÑO HORRIBLE.

Nos despedimos de un año horrible, un año donde el PP ha consumido su segundo de mandato pleno de mentiras y de escándalos.
Un año horrible para los trabajadores por la tragedia del desempleo cuyo incremento no parece tener fin. Un año horrible porque los salarios siguen a la baja sin que ello estimule a la patronal a crear empleo. Un año horrible para los desempleados que pierden toda esperanza de  reencontrarse con un puesto de trabajo acorde a sus esfuerzos y necesidades.
Un año horrible para la educación pública de nuestros jóvenes con la aprobación en el parlamento del "rey" de la ley Wert que dificultará las ansias de cultura de los hijos de las clases populares mientras favorece a los hijos de los ricos a costa de los primeros. Un año horrible porque el catecismo vence a libro, la intolerancia a la cordialidad y la paz en las aulas. Un año horrible para nuestros maestros y profesores de la pública a los que se les exige esfuerzos, sin compensación y sin libertad para educar.
Un año horrible para la sanidad pública donde los gobiernos de las autonomías prosiguen la privatización de la misma, favoreciendo a empresarios que ante el fracaso del ladrillo apuestan por la sanidad como el negocio del siglo. Menos médico, menos personal, menos atención y  más colas de espera.
Un año horrible para la convivencia democrática entre españoles donde las diferencias sociales aumentan a velocidad de crucero y las diferencias políticas se consolidan a través de unos parlamentos dominados por el bipartidismo de turno que burla la más genuina democracia.
Un año horrible para la mujer, para más del 50% de la población por el cruel y persistente machismo de la otra parte de la sociedad. Un año horrible donde el ministro “progre” del PP apuñala la libertad de la mujer a disponer de su cuerpo con una ley anti-aborto , la más retrograda de Europa.
Un año horrible porque sigue la justicia en paradero desconocido, ausente para la mayoría de los españoles y donde los fiscales se re-convierten en defensores de los que a sospechas fundadas de los pocos jueces que se atreven a avanzar por ese camino de la clarificación y enjuiciamiento del delito son autores de cohechos, prevaricaciones, desfalcos y abusos mil.
Un año horrible porque los sindicatos mayoritarios carecen de iniciativas para reconducir, fortalecer y animar a los trabajadores que dicen representar a las luchas necesarias ante los abusos de la patronal, del gobierno, del FMI. Y para más inri algunos sindicalistas aparecen con indicios de abusos delictivos que jamás deberían darse en el mundo de la sindicación. Un año horrible porque la clase trabajadora hace dejación de la lucha obrera en pos de sus derechos recortados.
Un año horrible porque la Araña Negra, la Iglesia Católica, sigue tejiendo los hilos que atrapan y ahogan las libertades laicas y progresistas tan necesarias para despegar como sociedad.
Un año horrible porque la monarquía, tocada por la corrupción y el abuso nos amenaza, con el apoyo del PP y del PSOE en perpetuarse, en menoscabo de nuestros deseos de libertad, igualdad y fraternidad.
Un año que termina en breve, pero que no permite ver una luz esperanzadora para él que dentro de unos días nace rodeado de los peores augurios, salvo que nos decidamos a ser ciudadanos libres y dueños de nuestros destinos.
Salud y República.

martes, 17 de diciembre de 2013

salva opina (17/12/13)


SINDICATO  Y POLITICA.

Con los escándalos (supuestos de momento y hasta que no se sentencie) que parece que la conocida juez estrella de Sevilla está destapando y que además de afectar (siempre según el sumario que está protagonizando como investigadora) a políticos destacados de la Junta de Andalucia y que también salpican a los sindicatos, especialmente a la UGT, empieza extenderse un clima cada vez más reacio al sindicalismo en nuestro país.  Repito, nos movemos en el panorama de los supuestos, por lo que no quiero que se entienda esta opinión como un ataque a la UGT o a los sindicatos en general.
De los políticos en este país “reconstruido” sobre una monarquía diseñada por los franquistas y consentida y abrazada por los que en teoría eran partidos de izquierda (y por ende con raíces pro-republicanas como el PSOE y el PCE) hemos y tenido de todo: honestos con “matices” y otros demasiados deshonestos. Lo de los matices lo digo porque si fueran realmente honestos hubieran denunciado desde el primer momento la corrupción que afecta desde la más alta magistratura hasta el aguacil del pueblecillo más escondido de nuestra geografía si se tienen conocimiento de estar afectados por tan miserable y extendido mal que hunde y desespera a la sociedad.
Quiero romper una lanza, independientemente de la afectación de algunos sindicalistas a nivel personal u organizativo en los abusos que se investigan, de respeto a la idea de la sindicación.
Quiero reivindicar, entre otras cosas porque tuve un pasado sindicalista y jamás estuve en ningún aprovechamiento o beneficio personal ni lo hubiera consentido de mis compañeros de sección sindical, el importante papel de la organización obrera en obtener para el conjunto de los trabajadores conquistas sociales tan importantes, como el derecho de reunión, de organización, de la jornada laboral de 40 horas, de negociación colectiva, de seguridad e higiene en el trabajo, de huelga, de negociación colectiva, de conquista de la seguridad social, del derecho laboral... Pues, sin la presencia de los sindicatos nada de esto hubiera sido posible. Que nadie lo dude.
Otra cosa bien distinta es que en los últimos años los sindicatos se han ido vaciando de militancia obrera y ocupando las jerarquías burocráticas que se han ido desarrollando papeles que correspondían a las bases, a las asambleas, a las secciones sindicales..., pero en ello todos los trabajadores tenemos una responsabilidad por la dejación y abandono que hemos hecho unas veces conscientes otras menos al dejarnos embriagar por los cantos de sirena del capital y del hiperconsumo.
El papel del sindicato es fundamental mientras exista el capitalismo y la apropiación exagerada e indebida de las plusvalías del trabajo por parte de capitalistas enormemente miserables y explotadores con respecto a los empleados en cualquiera de las diversas actividades de producción de bienes o servicios. Si esto lo entendemos y lo volvemos a retomar los trabajadores los sindicatos serán las organizaciones que necesitamos para progresar en derechos y conquistas sociales, sino las burocracias que suplen nuestra falta de militancia llegarán a negociaciones y acciones en las que todos los que dependemos de un salario perderemos y pueden confirmarse situaciones tan perversas como las que apunta la juez en Sevilla.
Por otra parte es curioso y llamativo la publicidad que se da a las acciones presuntamente delictivas de algunos dirigentes sindicales y lo poco o de pasada que se habla/difunde por los medios de comunicación cuando se trata de empresarios como el antiguo número uno de la patronal o de los abusos en el pago de horas y cuotas a la seguridad social por parte de uno de los actuales vicepresidentes de la citada entidad empresarial
Ciudadanos si la acción política y militante con honestidad es necesaria para llegar a la República como la mejor forma posible de gobierno y de resolución de los problemas derivados de la convivencia nacional, es también absolutamente necesaria en el mundo laboral la acción sindical de los trabajadores para ampliar sus conquistas económicas, laborales y de seguridad en el trabajo, siendo además el sindicato una escuela de compañerismo y formación de donde pueden brotar honestos liderazgos sociales necesarios e imprescindibles para la construcción de la justicia social y de la convivencia.
Salud y República


jueves, 12 de diciembre de 2013

salva opina (12/12/13)


ANTE  LAS  CONVOCATORIAS  ELECTORALES

Estamos ante Elecciones Europeas a medio plazo, e incluso es posible que alguna comunidad (Andalucía, Valencia..) las adelanten.
Los partidos del rey a pleno motor para volver a engañar a los más incautos de nuestra sociedad que lamentablemente parecen rondar los 16 millones largos. ¡Dioses, que me equivoque en esa cifra de arriba a abajo!
Ya sabemos las excusas de las que van a abusar hasta la saciedad, a diestro y siniestro,  para exculparse de responsabilidades en  la crisis en la que nos tienen, echarán mano de las patrañas “se trata de una crisis mundial”, “la culpa es de los socialistas”, “el año que vienen habrá recuperación porque los brotes verdes serán espigas de más 70 centímetros”, “ya se está creando empleo neto gracias a nosotros”... y toda las mentiras y porquerías que su fariseismo político barato les permita provocar por esas bocas tan  poco higiénicas.
No nos pueden ni deben pillarnos 'despistados' ideológicamente y organizativamente a los que estamos por la República. Es un buen momento, probablemente, para salir de las catacumbas a las que nos empujó la dictadura y su monarquía.
La política bien entendida es “el arte de gobernar el bien común social para todos los ciudadanos”, respetando el derecho de todos y compartiendo con equidad cargas y beneficios. Y estos políticos de los últimos 35 años bien sabemos lo que han hecho de ese arte y las intenciones que persiguen de perpetuarse en beneficio propio y de sus amos (reyes, príncipes, aristócratas, banqueros y empresarios corsarios).
Los ciudadanos no solo debemos decir basta y negarles el pan y la sal electoral, hemos de levantar la voz y decir que queremos gobernarnos pensando en el conjunto de la sociedad, en un mundo de hombres libres y responsables y eso, hoy por hoy, solo lo representa una República democrática y social. Y que además en nuestro país por sus connotaciones históricas de nacionalidades, territorios y regiones debe además ser federal.
Queremos la confianza de los ciudadanos para que formen parte de nuestra candidatura, para que nos exijan las responsabilidades pertinentes sino cumplimos lo que ofrecemos como programa. Porque nosotros somos el pueblo, desde el trabajador más modesto hasta el empleador honesto que persiga la riqueza y su reparto en forma justa y proporcional.
Somos el pueblo que cree en sí mismo y que entiende que sin libertad y sin cultura, sin educacion para sus hijos no hay futuro.
Somos el pueblo que sabe que los bancos no son nuestros amigos y ni “hermanitas” de la caridad, sino los que más nos roban y que es necesario una banca pública y un crédito cooperativo.
Somo el pueblo que cree en la paz y la cooperación internacional, y estos objetivos no se logran con mas metralletas y cañones, ni con invasiones y saqueos imperialistas. Necesitamos un ejército modesto, eficaz, democrático y unas fuerzas del orden sometidas al imperio de la ley y al servicio de su pueblo, no como hasta hora. En pocas palabras más libros y menos balas.
Somo un pueblo sabio, pese a la mala influencia de la Iglesia y los recortes permanentes en la educación en la medida que recobramos la memoria de un pasado que pretenden los poderosos de hoy borrarnos.
Por eso y más cosas que iremos desgranando y aportando entre todos los republicanos no podemos ausentarnos de las convocatorias electorales, aun sabiendo y conociendo la estrechez del marco electoral actual, por muchos impedimentos y barreras que sin duda nos ponen y nos van a incrementar. Estaremos presentes en todas las convocatorias para recabar fuerzas y apoyos que construyan una sociedad mas justa e igualitaria, más democrática, con trabajo y cultura, con paz y bienestar, con diálogo y con esfuerzos compartidos.
Somos el pueblo en marcha hacia la sociedad libre y nadie podrá impedirlo. Salud y República
Salva Artacho
(Militante de la Federación Valenciana de Alternativa Republicana)



lunes, 2 de diciembre de 2013

salva opina (2/12/13)


EL 6 DE DICIEMBRE, NADA QUE CELEBRAR.

No tengo nada que celebrar el día 6 de diciembre.
Esta no es la constitución de un pueblo libre y que se gobierna así mismo. Cuando nuestro pueblo tuvo libertad eligió una República Democrática y una Constitución acorde con los tiempos y las necesidades del momento.
Hoy, la monarquía actual es la criatura natural de un dictador que soñó perpetuar su macabra obra política como si fuera posible detener los tiempos y el devenir de la historia.
Esta llamada constitución monárquica fue ese vano empeño en dar cumplimiento al desafuero de la dictadura, adoptando apariencias democrático-liberales que en la trastienda decidían mano a mano Abril Martorell (en representación de los franquistas venidos a “demócratas”) y Alfonso Guerra (uno de los sepultureros del socialismo democrático en Suresnes) y que luego le daban forma “jurídica” una comisión de representantes de todos los partidos que aceptaban la monarquía (incluido el PCE). Desafortunado papel los del PSOE y el PCE al dejar solos a la República, a los republicanos y a las instituciones que en en el exilio representaban la legalidad a la que por segunda vez se “machacaba”. 
Los republicanos hemos sido, pues, silenciados en estos 35 años de gobiernos postfranquistas, deliberadamente se nos ha negado el pan y la sal, se nos ha ocultado a las nuevas generaciones que han ido pasando por la escuela, hemos sido la “bestia negra”, los “masones”, los “judíos”, los “anarquistas”, la “antiespaña”, la cruel “perseguidora” de la Iglesia Católica...
Por ello ha llegado la hora de agruparnos, de organizarnos, de darnos a conocer pese a todas las dificultades que nos ponen y nos irán poniendo en la medida que nuestras propuestas vayan calando en un pueblo cada dia más sediento de justicia, de trabajo, de libertad, de oportunidades sociales, de cultura...
Eso fue lo que representó la Constitución de la República Democrática de España de 1931, una Constitución de hombres libres y soberanos de sus destinos. Esa es la Constitución que los Republicanos celebramos y reivindicamos.

Salud y República.


viernes, 29 de noviembre de 2013

salva opina (29/11/13)



LA REPÚBLICA ENTRE MÁS, MEJOR.


Para traer la República es necesario que los republicanos alcemos la voz, nos organicemos y confluyamos todos con las otras  fuerzas progresistas en un pacto por la República.

Teniendo siempre presente que la historia y la memoria deben formar parte de nuestras formaciones políticas republicanas para no repetir errores, que sin duda se cometieron, unas veces por exceso de buena fe, otras por dogmatismo partidario, otras por inexperiencia... Si queremos triunfar como causa republicana no nos puede volver a ocurrir, y por ello debemos presentarnos ante nuestro pueblo con las ideas claras y recogiendo el mayor arco posible de adhesiones.

La República Española no será obra solo de la izquierda, porque entonces vamos a tardar mucho, mucho tiempo, y además no todos los republicanos españoles son de izquierdas.

La República como sistema y forma de gobierno forma parte de la cultura política de todos los ciudadanos progresistas, y por ende de la izquierda política, pero no tenemos la exclusividad de la marca, cosa que con relativa frecuencia olvidamos.

La República nos convierte en ciudadanos libres, abandonando la condición de súbditos, nos hace a todos iguales en obligaciones y derechos, nos permite una verdadera participación, nos dota de un parlamento democrático y responsable ante los electores, nos abre el acceso a una justicia desprovista de la la injusticia actual, nos obliga defender la democracia política profundizándola haciéndola extensiva a la democracia económica, lo que nos llevará a conseguir la verdadera solidaridad inter-ciudadana.

Son muchos las personas que se sienten desengañadas del actual sistema y sus nefastas consecuencias político-sociales y que van tomando conciencia de la disparidad arbitraria y sin razón de una monarquía y de sus sucesivos gobiernos a estas altura de la historia. No solo por el derroche de la fastuosidad de su presencia, sino también por el nepotismo, la corrupción y la desigualdad que se crea y acrecienta a su sombra.

Para conseguir el objetivo de su supresión y la recuperación del Estado Republicano, tendremos que confluir con generosidad y respeto con los que se reclaman del republicanismo, con todos los ciudadanos de progreso, con los que están hasta la coronilla de reyes, duques, zarzuelas, sainetes de mal gusto, de corruptos y de que en España el trabajo sea una mercancía con la que juegan a su gusto y capricho banqueros y capitalistas sin escrúpulos.

La República es, sin duda, la forma de gobierno más progresista de la historia política de la humanidad, pero también puede ser un tope “legal “ para no avanzar a hacia las mejoras sociales que su propia idiosincracia lleva implícitas, solo hay que mirar haca otras “repúblicas” del entorno para obtener un visión de lo que queremos y de lo que no queremos.

Conquistarla, ponerla en marcha, profundizarla y consolidarla es la tarea a la que estamos llamados los aspirantes a la condición de ciudadanos libres. Si los republicanos orillados a la izquierda somos los más, convencemos a más ciudadanos de nuestro programa, será más progresista, libre, justa e igualitaria. Si al contrario trabajamos por nuestra individualidad política partidaria, por rivalidades personales, por “verdades absolutas” de las que nos creemos representantes “únicos”, perderemos el hilo de la historia y otros vendrán y se llevarán el estado a la otra orilla y las diferencias con la denostada monarquía solo serán diferencias formales, porque no se darán avances que profundicen la libertad, la igualdad, la fraternidad, la solidaridad, la democracia económica, la cultura...

A la unidad y al trabajo por la República estamos llamados todos los ciudadanos que presumimos de conciencia política y de amantes de la libertad, de la respuesta generosa que demos dependerán los resultados de una u otra República.


Salud y República.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

salva opina (27/13/13)




CIUDADANOS Y REPUBLICANOS.


Somos republicanos, porque queremos ser ciudadanos con todos los derechos y oportunidades públicas y sociales, porque no aceptamos ni “señores” por encima ni “aristócratas” desfasados por la historia rigiéndonos en las peores condiciones posibles. Porque la ciudadanía sin igualdad no es más que una vil y escandalosa mentira.

Somos republicanos, porque nuestros abuelos dieron su vida y su modesta hacienda por la II República, convirtiéndose en un pueblo en armas frente a ejércitos profesionales y sus aliados los nazis y fascistas italianos. "Perdieron" su vida o "ganaron" el destierro forzoso por la defensa de la legalidad con la que nos habíamos dotado en 1931 tras la huida del reyezuelo Alfonso XIII (el abuelo del borbón-franco), antaño autor intelectual y político de los desastres colonialistas en el norte de África que tanto sufrimiento trajo a todas las familias españolas y aliado complaciente de las dictaduras de Primo de Rivera y Dámaso Berenguer.
Somos republicanos, porque el "rey" no nos representa, fue una figura impuesta por el sanguinario dictador que acabó con las libertades del pueblo español a sangre y fuego.
Somos republicanos porque España y sus diferentes nacionalidades que la conforman no son un cortijo que graciosamente hereda y se transmite entre una familia de unos a otros, disponiendo a su antojo y por encima de la Ley.
Somos republicanos, porque creemos en el esfuerzo común, en la libertad, la justicia, la cultura para todos, la solidaridad sin límites.
Somos republicanos y laicos, porque estamos hartos de las injerencias de la Iglesia Católica en la política y en la vida de los españoles. 
Somos republicanos y reclamamos nuestra Constitucion de 1931, porque esta actual "constitución monárquica" es solo papel mojado, "tintas" que prometen pero que no cumplen y además es claramente "confesional pro-secta", como el mismo portavoz de los obispos declara públicamente.
Somos republicanos, porque la República representó para España un paso de gigante intelectual y de libertad frente al fanatismo, los caciques y la incultura en la que nos tenían las clases dominantes y los curas inquisidores.
Somos republicanos, porque el sistema capitalista actual además de la explotación de los trabajadores tiene su base ideológica en la monarquía y los políticos actuales que la sirven no nos representan, están solo para los intereses de sus partidos y para beneficiarse de la corrupción que envenena la vida pública.
Somos republicanos, porque además de sacudirnos la villanía de la subordinación, de la condición de súbditos, queremos ser ciudadanos libres que rigen sus destinos con honestidad, con compromiso por la justicia, la libertad y fraternidad entre y para todos los ciudadanos.
Somos republicanos, porque nadie vendrá a salvarnos y ayudarnos sino lo hacemos nosotros mismos, lo ciudadanos.
Somos republicanos, porque la democracia política sin democracia económica, con millones de ciudadanos condenados al paro y al pobreza no es una verdadera democracia, es una burla generalizada.
Somos republicanos, porque queremos mandar definitivamente al rincón de la historia a la monarquía, a los duques empalmados o no, a los que van de "señores" y "señoritos", a los malos empresarios, a los banqueros y a los obispos que piden la "sumisión" de la mujer o que justifican la "pederastia" con afirmaciones como que los niños les "provocan".
Somos republicanos, porque tenemos sed de cultura y nos morimos por poder abrazarnos y apoyarnos unos con otros. Y esta LOMCE del PP vuelve a secuestrar y a privarnos de la democracia cultural para todos.
Somos republicanos, porque nada tenemos que ver con la falsaria política reinante en nuestro país y las aventuras militares en las que nos han metido para apoyar a los imperialistas gringos. Vayamonos de Afganistán ¡Qué cada pueblo resuelva sus asuntos internos, que cada pueblo disponga de sus recursos sin expolios violentos de terceros!
Somos republicanos y laicos, algunos federalistas, otros unitarios, pero esto no puede dividirnos porque es mucho más lo que nos une que los que nos separa y sabremos encontrar la vía de la acción y del pacto para alcanzar nuestra amada República.
Somos republicanos españoles, catalanes, vascos, gallegos, asturianos, cántabros, castellanos, leoneses, riojanos, aragoneses, valencianos, manchegos, extremeños, murcianos, andaluces, pobladores de las Islas..., que añoramos la libertad y la sana convivencia de ciudadanos y de pueblos por encima de todo.
Somos republicanos y por ello tendemos nuestros brazos a todos los pueblos de la vieja España sin amenazas ni imposiciones a los que quieran ratificar y apoyar un proyecto de convivencia y de respeto. 
Somos republicanos, porque La República es nuestra casa común donde todos tenemos un lugar y una dignidad, menos los que se valen de la violencia y la mentira para oprimir a los demás.
Salud y República.

lunes, 25 de noviembre de 2013

salva opina (25/11/13)






EN QUÉ SITUACIÓN ESTAMOS

La actual situación política de "impás", de democracia política que no llega, de ni "chicha ni limoná", sólo es explicable por los cuarenta años de dictadura, basada en la represión política e ideológica que diezmó y aterrorizó a las familias, a que los niños fuimos educados en los valores de la dictadura triunfante, a que la desesperación y la falta de fe en la posibilidad de un sistema de valores políticos democráticos y libres se apoderó de las familias, la educación se redujo a aprender las cuatro reglas matemáticas y el catecismo en la escuela, el movimiento obrero fue segado de raíz, el republicanismo perseguido y exterminado en el interior...

Al final de la dictadura el incipiente movimiento obrero y ciudadano que empezaba a reclamar el restablecimiento de la democracia fue de nuevo traicionado por los dos grandes partidos de la oposición al régimen decadente y a la monarquía establecida por el dictador, estoy hablando del PSOE y del PCE, que aceptaron la monarquía, la banal "constitución" que la arropaba y el pseudo régimen "democrático" con lo que se quería dotar de legitimidad... 

El bipartidismo político y antidemocrático creado sustentó y sustenta al rey y a los antiguos franquistas impidiendo el resurgir político de las fuerzas o corrientes políticas auténticamente democráticas y libertadoras.  Así los medios de difusión pública, serviles al régimen, siguen ignorando a los que se atreven a levantar la Bandera Roja-Amarilla-Morada, reclamando libertad, igualdad y fraternidad. La religión, el hiperconsumo y el "circo" hicieron el resto: un país indiferente y sumiso.

Pese a las dificultades los republicanos estamos resurgiendo y organizándonos, somos una fuerza política emergente pero lamentablemente todavía pequeña, con escollos organizativos a superar y sobre todo para trabajar por la unidad de ese movimiento cívico emancipador que pueda despedir al tirano y traer la libertad que solo una República de ciudadanos libres e iguales puede encarnar.

Salud y República.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

salva opina (20/11/2013)







20 de noviembre, tal día como hoy Buenaventura DURRUTI muere en defensa de la República.





¿Qué bala te cortó el paso
-¡maldición de aquella hora!-
atardecer de noviembre,
camino de la victoria?
Las sierras de Guadarrama
cortaban de luz y sombra
un horizonte mojado
de agua turbia y sangre heroica.
Y a tus espaldas , Madrid
el ojo atento a tu bota,
mordido por los incendios,
con jadeos de leona,
tus pasos iba midiendo,
prietos el puño y la boca.
¡Atardecer de noviembre,
negro borrón de la historia!
Buenaventura Durruti,
¿quién conoció otra congoja
más amarga que tu muerte
sobre la tierra española?
¡Acaso estabas soñando
las calles e Zaragoza
y el agua espesa del Ebro
caminos de laurel-rosa,
cuando el grito de Madrid
cortó tu sueño en mala hora!
Gigante de las montañas
donde tallabas tu gloria,
hasta la Castilla desnuda
bajaste como una tromba
para raer de las tierras
pardas la negra carroña.
¡Y detrás de ti, en alud,
tu gente, como tu sombra!
Hasta los cielos de Iberia
te dispararon las bocas.
El aire agitó tu nombre
entre banderas de gloria
-tu nombre, grito de guerra
y dura canción de forja-.
Y una tarde de noviembre,
mojada de sangre heroica,
en cenizas de crepúsculo
caía tu vida rota.
Sólo hablaste estas palabras,
al filo ya de tu hora:
"¡Unidad y firmeza, amigos;
para vencer hay de sobra!"
Durruti, hermano Durruti,
jamás se vio otra congoja
más amarga que tu muertes
obre la tierra española.
Rostros curtidos del cierzo
quiebran su dureza de roca,
como tallos quebradizos
hasta la tierra se doblan
hércules de firme acero.
¡Hombres de hierro sollozan!
Tambores fúnebres baten
apisonando la fosa.
¡Durruti ha muerto, soldados;
que nadie mengüe su obra!
Se buscan manos tendidas,
los odios se desmoronan,
y en las trincheras profundas
cuajan realidades hondas,
porque a la faz de la muerte,
los imposibles se agotan.
Aquí está mi diestra, hermano.
Calma tu tu sed en mi boca,
mezcla tu sangre a la mía
y tu aliento a mi voz ronca,
Durruti bajo la tierra
en esto espera su honra.
Rugen los pechos hermanos,
las armas al aire chocan;
sobre las rudas cabezas
solo una enseña tremola.
¡Durruti ha muerto! ¡Malhaya
aquél que mengüe su obra!
(TESTAMENTO DE DURRUTI, de Lucía Sánchez Saornil)