
La democracia liberal fue un paso histórico frente al despotismo ilustrado (“todo para el pueblo pero sin el pueblo”) como éste lo fue frente al feudalismo arcaico. La guillotina francesa y la revolución americana trajeron la democracia liberal. Pero hoy no deja de ser una falacia frente a los intereses de la mayoría social: está tan controlada por el capital, de tal manera, que solo acceden a los gobiernos los que están dispuestos a ser sus servidores (así, centrándonos en nuestro país: PsoE, PP, Nacionalistas de derecha...). Los medios que el capital, la banca, las iglesias, el sistema..., ponen en manos de estos "políticos" para comer el "tarro" a una población asustada por la crisis, alienada por las falsas ilusiones del capitalismo, víctimas del hiper-consumo, pendientes de las loterías y juegos de azar… son tan inmensos como engañosos sus mensajes.
PP ó PsoE saldrán con tantos diputados, votados ambos mayoritariamente por los que más sufren la crisis, que si no fuera porque tenemos las ideas claras sería para salir corriendo y no parar. Y es que estamos, desgraciadamente, instalados en una democracia liberal, pero en su fase más radical, en su fase “neocon, en lo que disimuladamente llaman globalización. Al parecer, ningún país puede salirse del juego que marcan las grandes corporaciones financieras e industriales, si alguno lo hiciera, mandarían sus ejércitos imperiales a aplastarlos y reponer el orden que les interesa (no hacen nada nuevo, repiten la historia, acordaros de los 100.000 "Hijos de San Luis" que vinieron a España a reponer el status que interesaba a las grandes potencias del momento, a reponer en el poder absoluto al antepasado del “rey” que sufrimos, de tristísima memoria para nuestro pueblo). La historia se va repitiendo con nuevas versiones, cada vez cargadas con más injusticia y crueldad hacia los débiles.
En España, con una monarquía post-franquista, con una burguesía emparentada, aliada y dependiente de la europea y americana no van a ceder espacios ni oportunidades a los que desde la izquierda apostamos por una nueva fase histórica: la democracia real, la que solo es posible si viene acompañada de la democracia económica. Por ello, estamos seguros, que el capital y sus managers políticos (los partidos mayoritarios del parlamento monárquico, favorecidos y recompensados por los servicios prestados) harán lo posible y lo imposible para que no se llegue a tan buen y prometedor puerto. La Izquierda Política lo sabe, por lo que debería hablar más claro, diferenciarse más y esforzarse más por organizarnos. Al tiempo.