
A los que ya pasamos de los sesenta años, los días nos parecen que vuelan, las semanas que son días y los meses no más que simples semanas... es el tiempo, una categoría fisica fuera de control, algo más que un transcurrir de momentos, es como un río caudaloso y directo a la mar, arrastrando lodos y cañizos, y algunas basuras que desvergonzados lanzan a la corriente sin importarles el daño ecológico o medioambiental que puedan producir con su mala educación. Desde que he alcanzado la edad que tengo y además parece que estoy en vías de superar el cáncer que traicionó todas mis inquietudes vitales, el tiempo es la sensación que más ocupa mi mente. ¿Veré a mi hijo menor tocar su cello en Viena o Berlín o Zaragoza o Madrid? ¿Logrará mi hijo mediano la estabilidad laboral necesaria para ser autosuficiente al mismo tiempo que realiza los proyectos para los que se preparó durante tanto tiempo? Solo mi hijo mayor, pese a su condición de funcionario y su condena a ver congelado su salario año tras año, parece tener una seguridad para su familia, para mis pequeños nietos... Mi compañera, mi esposa, cuántos buenos momentos, cuántas alegrías me diste, y cómo sufrimos juntos los malos momentos, superándolos con apoyo mutuo... ¡Si el amor pudiera ser eterno, sí, te lo deberé siempre!
Cuando eres joven tienes una sensación de lo temporal totalmente distinta, como si nunca fuera a finiquitar, como si tus sueños se podrán plasmar en la realidad, como si tu ser se desdoblara en dos o tres o más seres trabajando y moviéndose en tareas diversas, como si nunca fueras a convertirte en un viejo pensionista...
No quería ni escribir ni hablar de estas cosas que pueden rezumar como algo de amargura o frustración personal, como algo que me convierte en un pequeño burgués preocupado sólo por sus cosas cuando en el mundo hay miles de problemas sin resolver afectando a millones de seres cuyo "pecado" fue que nacieron en lugares de miseria, mientras a escasos metros otros viven en la mayor opulencia. ¿Hay Dios de la Justicia? o ¿Hay dos Dioses, uno el injusto y despiadado para la gran mayoría poblacional y otro él generoso y procurador de todos los bienes posibles para la minoría de los ricos?. Qué más me da esa existencia de dioses que permiten lo que permiten: que miles y miles de ciudadanos mueran a causa de la guerras, de los terremotos, de los volcanes, de los movimientos de tierras, de enfermedades despiadadas, de la avaricia sin límites de los ricos...
Termina el año 2011, el de los brotes verdes sin llegar a despuntar y si lo hicieron secos a las pocas horas, el año en que los banqueros que nos aruinaron a todos, se recuperaron y son más ricos que antes, el año en el que los socialdemócratas una vez más traicionaron a sus gentes... Termina el año con los Rajoy, Sarkozy, Merkel, Obamas, las derechas de siempre, ocupando los gobiernos para servir mejor a los ricos, es lo suyo. Y para seguir jodiendo a los trabajadores del mundo entero, que no hemos terminado de entender que con nuestra posible unidad ni su Dios les salvaría.
Todo apunta a que 2012 traerá más guerras y desgracias: contra Irán, contra Palestina, contra Siria, contra America del Sur, contra los de siempre... los más pobres.