miércoles, 9 de marzo de 2011

salva opina


¿Por qué no nos gusta la llamada Transición Política y sus consecuencias?

La oposición al régimen franquista, principalmente el PCE aunque no fue el único, luchó por traer la democracia frente a la dictadura y ello les llevó a sufrir una cruel y despiadada represión.

A la muerte del dictador y con el ascenso del rey designado por el mismo, éste supo rodearse de los franquistas más jóvenes y ambiciosos que vieron que lo de la “democracia orgánica” franquista no tenía ni sentido ni encaje en la Europa liberal, gobernada en esos momentos en la mayor parte de los países por la socialdemocracia.

Como hemos comentado muchas veces la política (el gobierno de turno y sus órganos) no deja de ser el gestor conveniente en cada momento para defender y asegurar los intereses de la clase dominante, y la clase dominante española, una burguesía en expansión pero muy limitada y necesitada de recursos tanto financieros como tecnológicos, necesitaba del socorro de las otras burguesías de su entorno europeo. De ahí que los chicos listos del régimen declinante con el rey a la cabeza no tuvieran el menor escrúpulo de renegar de sus juramentos de fidelidad al fascismo español, el conocido en la jerga de éstos como “movimiento nacional”, colgar las camisas pardas y las chaquetas blancas entorchadas en los armarios, y ponerse a montar una democracia parlamentaria “condicionada” con la avenencia de la oposición sorprendida y en cierto modo temerosa de no tener la fuerza suficiente para conquistar por si misma la democracia que como pueblo necesitábamos. La Junta Democrática y la Plataforma Democrática se disolvieron y parte de sus líderes se entregaron sin resistencia a pactar con el antiguo ministro-secretario general del movimiento nacional las nuevas instituciones y una constitución que diera un visos creíbles frente a la Europa expectante, que también respiró al comprobar que ninguna alternativa revolucionaria y republicana triunfaba.

Desde este momento la socialdemocracia fue creciendo, pese a su leve papel opositor en la dictadura, desplazando y arrinconando al PCE y los otros partidos marxistas ( muchos de los cuales sencillamente desaparecieron), y arrinconaron reduciéndolas a mínimos a las organizaciones libertarias (con montajes como el caso Scala de Barcelona, con el confidente Gambin como principal protagonista). El campo de la izquierda quedaba despejado y ocupado por esta socialdemocracia nacida al hilo de estos hechos y bendecida dentro y fuera del país.

La socialdemocracia española vino a ocupar el pomposo papel de la “nueva y legal” oposición al gobierno del rey borbón, convirtiéndose en garante de una democracia otorgada y a la carta de los intereses de la gran burguesía española, donde los jerarcas del antiguo régimen no tuvieron que rendir cuentas de su pasado gris y represivo, "bautizándose" como demócratas de toda la vida, y donde esa fuerza política con “marca” europea ( y receptora de muchos marcos alemanes “sabiamente” empleados) se convierte en la “real y legal” alternativa política y tras un corto periodo de tiempo accede al poder con todas las complacencias para abrir la puerta del entonces Mercado Común Europeo. Al poco vino la OTAN, y la reconversión industrial más salvaje de todos los tiempos. Desde este momento, adiós a la República, adiós a la izquierda comunista, adiós a los demócratas sinceros, aunque minoritarios. La alternancia en el gobierno de la derecha y de la socialdemocracia se consagra, se liquidan las empresas públicas, se calbalga con unos y con otros hacia el neoliberlismo y la privatizacion a toda velocidad y sin miramientos.

Esa es es la famosa transición española a la democracia: barnizar los viejos muebles, moverlos un poco, pera seguir usándolos contra las ganas de libertad del pueblo.

A lo largo de estos años los “neos-demócratas-exfalangistas” y los “socialistas-exmarxistas” trabajarán mano con mano para asegurarse que el estado y sus instituciones no escapen a su control, convirtiéndose en lo que conocemos como los mayoritarios, eso si con sustanciosas concesiones a los nacionalistas pequeñoburgueses que una vez le dan la mano a uno y la siguiente al otro.

La Constitución y la Ley de Partidos, junto con el control de medios de comunicación y los grandes créditos de la banca harán el resto.

¿Y qué pasa con los ciudadanos? ¿Por qué tragamos?

Sencillamente, se servirán del hipercapitalismo y del hiperconsumo para distraernos, para sumergirnos en el sueño y la mentira del acceso a la “divina clase media”, a la “riqueza”. Pese a todo la crisis capitalista parece habernos motivado lo suficiente para que bastantes ciudadanos empecemos a despertar del falso sueño y del miserable bienestar en franco retroceso, parece que nos lleva a recobrar la memoria, para ver que las cosas no se hicieron lo bien que nos dicen y a concluir la necesidad de organizar una alternativa democrática al sistema reinante. No somos muchos, somos minoritarios es cierto, pero podemos, si nos lo proponemos y lo trabajamos, ser los más.

3 comentarios:

  1. ¡Buen relato! Amigo Salva.

    Has pintado el cuadro, como... si lo hubieses saboreado..., o ¿parecían más una evocación de recuerdos...de escenas más o menos vividas...?.

    Solo es cuestión de números ¿verdad... mi amigo?

    Pasamos, de lo más lindo que dirían algunos de otras partes, de una dictadura a una democracia... así, sin más. Nada de resarcimientos pendientes por injusticias pasadas... ahora todos hermanos de la misma nación... ¡que bonito aquel cuadro...! y no lo digo con interés de revancha, ¡mejor que haya sido así! que no volver al ensangrentamiento de los "libertadores" de la nación, ¡vaya forma de libertad! a cañonazo y balazo ante quienes miraban a la libertad de otra forma.

    Y a todo esto, el hambre... mala consejera de ideales políticos de quienes mejor vivían, ¡qué buena visión de la España...con el estómago lleno!, mala consejera el hambre... ya digo y eso que yo lo pasé de refilón... pero lo pasé junto a los míos ¡afortunados por vivir del campo!, pero en mi recuerdo me quedó que...lo pasamos.

    En ésta transición ¿quienes querrían pelear por otra cosa... y volver a lo que no hacía tanto...?. Todo el mundo, nos dedicamos a lo que sabíamos...¡trabajar para comer! y un tanto en el tiempo... prosperar, para salir de las miserias de antaño..., me acuerdo de los quinqués para alumbrar la casa, de ir al aljibe para sacar agua, de cuando se hacía el pan en el horno de leña en la casa... de la primera tv, el primer coche de mi padre..., ¡evoca tus recuerdos Amigo Salva..! que tendrás unos cuantos también...

    La inmensa ciudadanía española, solo queríamos todos, avanzar en un bienestar nunca tenido y en tiempos que lo hacían posible, de manera, que mejor olvidar y construir.

    Pero han sabido mover los hilos, los poderes de entonces, aprovechando la "distracción" en la que estábamos todos, confiados de que lo harían bien, y eso han hecho..., asegurarse bien continuar un tanto de lo mismo, en una aparente libertad temerosa por trauma tan reciente, para que le diéramos un "bien hecho" a una constitución española, garante de los protegidos y restantes de una dictadura, que aún están ahí, tratando de engañarnos en la medida que hemos crecido como demócratas bien criados, pero aprovechando bien, las generaciones que nada supieron de aquellos años nada más que por los libros.
    Aún nos queda la tarea, a los que sufrimos entonces y lo seguimos haciéndo ahora, para dejar un mejor país en una justicia social más equitativa, aún a riesgo de no saborearlo, pero con la satisfacción de no haber desistido en sueños diferentes de las realidades para... los que dejamos aquí.

    ¡Nunca mejor dicho "toda una vida" en la transición!, en la que han sabido hacernos caer de una falta absoluta, a una abundancia ficticia para al final de todo, seguir esclavos, de nuevos libertadores con viejas escuelas, a los que solo les gusta dominar y sentirse señores de todos.

    Por eso, y nada más que por eso, tenemos la obligación de romper ese ciclo, y que nuestra España... pase a otra realidad diferente y más justa. A veces, los cambios en una nación, suponen el paso de varias generaciones de "transición" para lograrlo ¿verdad...?

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  2. Así es amigo Juan, amigos lectores. De nuestra necesidad imperiosa de mejorar y abandonar la penuria que suponía la autarquía económica en que de facto vivíamos, de nuestra vital necesidad de parecernos y homologarnos a los pueblos del entorno europeo, de conquistar la libertad tan cruelmente sustraída por la dictadura y sus continuadores, supo sacar provechosa tajada los de siempre: los capitalistas, la Iglesia mangoneante antes y ahora, el “ciudadano borbón” que vió su confirmación como rey, los franquistas venidos a demócratas de toda la vida, los felipistas que arruinaron la idea del socialismo...
    El “agiornamento” que supuso la transición política también trajo sus víctimas: los republicanos nos quedmos sin nuestra República, los perseguidos, los represalíados, los asesinados por la dictadura se quedaron sin recuperar su dignidad y sin justicia, los comunistas, los libertarios, los demócratas radicales... reducidos políticamente a mínimos que no molestan al sistema. La acción conjunta de los llamados mayoritarios: PSOE y PP coronaron su obra política, se coordinaron para compartir el poder y gobernar para la clase dominante en contra de la mayoría ciudadana.
    Bien es cierto que el devenir de los años, que la llegada de la económía crematística de tiente americano-europeo trajo el hiperconsumo en el que caímos todos los ciudadnos, nos desclasamos para ingresar en la deseada clase media. ¡Divino! Pero mira por donde, para joder la situación tan féliz y maravillosa donde habíamos desembocado, el capitalismo que nos iba a hacer capitalistas a todos, ricos y felices nos trajo una de sus crisis endémicas (la peor de su historia apuntan algunos analistas y entendidos), y eso que ocupabamos una silla de observador en “G8”, en el “G20”, en que presidíamos el FMI e incluso a la boyante y próspera Europa por semestres, que teníamos a un presidente de gobierno de tanto talante... Nada, la crisis nos pilló, nos atrapó con nuestras defensas bajas, con nuestras hipetecas altas, con nuestros sindicato casi vacíos y nuestros lideres viviendo de la “paga del gobierno de turno”...
    Y ¿qué tiene que ver todo esto con la transición?
    Mucho, perdimos nuestra oportunidad de construir una sociedad verdaderamente democrática, con unas organizaciones ciudadanas fuertes, con unos sindicatos que combinaran reivindicación/lucha/organización obrera, con unos partidos que sirvieran a la sociedad y no como los que tenemos que se sirven de ella, perdimos la portunidad de jubilar a los jueces contaminados y establecer una justicia al servicio de la Ley igual para todos, dejamos de construir un estado federal y nos inventamos las autonomías que multiplican por tres o cuatro los gastos de la administración, dejamos la puerta abierta a la corrupcion en todos los niveles, dejamos que el estado fuera patrimonio de una familia, la que eligió el dictador. Y así nos va.

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  3. ¡Efectivamente! amigo Salva, si buscamos una palabra clave, ésta sería: la dejadez.

    Nos encontramos en una España de plato servido en mesa puesta, ya supieron cómo y qué tenían que hacer, para tenernos un tanto "controlados", dentro de sus esquemas más o menos predefinidos. El pueblo ya tenía de qué ocuparse para no interferir en labores de gobierno, pues con la confiada democracia todo era de esperada mejoría, y ahí tuvimos el inicio a dejarnos confiar de los aduladores sociales, ¿cómo no? si prometían panaceas a diestro y siniestro, el campo (pueblo) ya estaba preparado para cosechar desde el silencio de éste, ante comodidades que serían, como son, las cárceles de toda la sociedad con la soga al cuello de la inmensa mayoría de españoles, ¿íbamos a tener ganas de preocuparnos de los devenires políticos...? ¡ni mucho menos!, nos han arrinconado para hacer y deshacer a sus antojos, han logrado la desilusión de la casi totalidad de nuestra sociedad, y después de todo eso, solo ofrecen las alternativas como si de una carretera nacional se tratase, un carril de ida y otro de vuelta... ya no hay más caminos, pues aunque están por la supuesta libertad democrática, se han garantizado que no se pueda andar en ellos, lo que han conseguido que nos traguemos la patraña de libertades democráticas, con las actuales leyes de escrutinios, es decir, que hasta el día de hoy, vivimos políticamente, en la sombra de la dictadura del tío paco, donde la izquierda sabida que obtendría el apoyo ciudadano, ya habían hecho sus deberes hacia la derecha, la prueba es que no se diferencian en tanto en lo que a tratar al pueblo se refiere, pero eso sí, con el consentimiento de éste.

    Ahora, cuando nos percatamos de las realidades por el fustigamiento, no esperado de nuestros valedores, nos embarga la decepción, la desilusión, la desesperanza y el desinterés en lo que pueda ser, de ahí la desgana en participar, pues todo resulta en engaños y corrupción, donde los políticos producen asco, por sus batallas interminables de a cual mejor, resultando peor de lo que podía esperarse.

    Si hubiera que diagnosticar médicamente el estado de nuestra sociedad, sería: Depresión Mayor y profunda en estado de letargo.

    De ahí, amigo Salva, que a mi ver siempre humilde, seamos tan pocos en mirar a otras alternativas, pues éstas no gozan de la popularidad "científica", que la "medicina política" a pesar de su fracaso, la quieren seguir considerando buena.
    Aún así, siempre han ocurrido "milagros" no esperados que nos han asombrado gratamente, esperemos que nos suceda ese... "milagro".

    ¡Salud! compañero Salva, y República.

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