viernes, 1 de abril de 2011

salva opina


Serias dudas sobre la legalidad de la guerra

Con asombro he visto que gentes que se reclaman de la izquierda "comprenden" y hasta ven bien y necesaria la intervención armada extranjera sobre Libia. Hablan de que esta vez sí porque lo avala las Naciones Unidas a través de una Resolución expresa...Con todo respeto, no comparto esa opinión que dice venir desde la izquierda y la " progresía". No porque tenga el monopolio de la Izquierda sino porque "la no ingerencia" y el "respeto a los asuntos internos de otros países" son consustanciales a la misma Izquierda.

¿Hablan de las mismas Naciones Unidas y de los mismos países comprometidos en derribar al dictador libio que consienten el genocidio del pueblo palestino, por ejemplo entre otros muchos dictadores y autócratas que se valen de la violencia extrema contra sus pueblos para mantenerse en el usufructo del poder? ¿Por qué unas Resoluciones de NU se aplican y otras quedan en aguas de borrajas? Las guerras, a mi modo de ver, nunca son justas porque llevan una carga de violencia incontrolada e innecesaria que siempre pagan los mismos, los más desvalidos de la sociedad que se convierten en carne de cañón.

En verdad, creo que es legítimo que los movimientos de liberación nacional recurran a la violencia para expulsar al colonialista o al dictador-colaborador o títere de la ex-potencia colonial que se resiste y se aferra al poder con la máxima violencia inimaginable, pero sigo sin ver como justo la intervención de terceros, precisamente por parte de aquéllos que más agresiones, después de los nazis en 2ª Guerra Mundial, han realizado en la reciente historia de la humanidad. No comparto, me resulta difícil e imposible aceptar la existencia de estas guerras que pretextan la defensa de la democracia, pero que persiguen otros objetivos muy distintos.

Desde mi condición de ciudadano que entiende la libertad como un derecho universal me veo obligado a respetar que otros lo vean de modo diferente. Pero por amor a la libertad tabién me veo obligado a gritar y a oponerme a la guerra sea donde sea y lleve o no una Resolución de Naciones Unidas que la avale, si bien como en este caso, forzada por la presión y el "interés" lucrativo de la mayor potencia política y militar de la historia contemporánea.

Saludos

4 comentarios:

  1. La ideología hace ver las cosas según el cristal de dónde se mira. Nadie está exento de ella. Así que algunos están contra la guerra, mientras sean los "otros" quienes la promueven. En contra de las dictaduras, mientras sean los "otros" quienes las defienden En el fondo, donde se juzgan las instituciones, no es en los grandes principios.... (libertad, justicia, paz), sino en los MEDIOS que se utilizan para conseguirlos. No hay guerra buena, eso ya lo sabemos. Pero se empeñan en edulcorarla, pretendiendo subordinarla a la "Buena causa".
    No hemos aprendido nada de la historia.
    NO A LA GUERRA, SIEMPRE....(Miguel Gambin)

    ResponderEliminar
  2. Hola Salva.
    Sinceramente, creo que cualquier tipo de violencia que se ejerza contra quienes quieren vivir en paz y libertad en cualquier rincón del planeta, es abominable, repudiable y despreciable.

    Sobre los conflictos que enarbolan "misiones humanitarias", no hay que esconder los intereses que los mueven, y que precisamente, son totalmente contrarios a los que esgrimen, ellos solos, se delatan de sus verdaderas intenciones.

    Queda manifiesta, la hipocresía de las naciones, cuando intervienen excusados en la defensa de la vida de inocentes en unos sitios sí, y en otros... no, está claro que donde hay petróleo u intereses estratégicos, no hay más que decir, acuden veloces a defender la... vida, o mejor dicho... sus codiciados intereses y combustible. Las vidas de los ciudadanos les importa tres bledos, y aquí es donde se perciben los intereses del lado que están, por lo que se ilegitima cualquier acción que lleve incluida la "defensa" bélica, y no por otras contundencias diplomáticas, que castiguen a los asesinos de crímenes contra la humanidad, y que podrían asfixiarlos y ahogarlos hasta que dimitan, o recapaciten de sus represiones, aunque me temo apreciado Salva, que el chorro de víctimas inocentes... tampoco cesaría.

    Vivimos... en un mundo, donde reina la hipocresía por los que regentan sobre sus pueblos. Contribuye siempre lo que interesa y nunca nada es por altruismo solidario, los pueblos solo sufren las consecuencias de dichos intereses, y siempre... pagando con la vida, o con la esclavitud de por vida al sistema.

    Esto me contraría mucho querido Salva, cuando somos espectadores de masacres allá donde sea que sucedan en el mundo, ¿qué hacer..., o qué pensar..., qué... decir?, si gritamos para que quienes nos representan, actúen y defiendan el derecho a la vida de inocentes, si lo hacen o no... siempre será más, por lo que les interesa en la escena socio-política, que por lo que pidamos, los defensores de la vida con derechos de justicia y libertades, que todos merecemos.

    Se permiten, los llamados regentes democráticos, agasajarse mutuamente con sabidos y probados cínicos, que tratan a sus ciudadanos con mano de hierro, olvidando sus principios sociales y aceptando sus negocios e inversiones con toda agradabilidad y enorgullecidos de sus logros, haciéndolos más fuertes en sus poltronas. Así concluyo sobre la hipocresía mundial.

    Para lograr un sistema de paz y seguridad mundial, habría que prescindir de los totalitarios que se autoproclaman líderes exclusivos de sus naciones, y que sean los pueblos, quienes dirijan sus caminos con justicia y equidad... difícil labor, pero no imposible.

    Mis Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Miguel, gracias por acercarte a este blog y darme tu opinión en temas tan graves como son una guerra o el uso partidario de las ideología para justificar nuestras posiciones frente al otro. Pero sinceramente estoy contigo en que no hemos aprendido mucho de la historia y en que no hay ninguna buena causa que justifique una guerra. Un abrazo "viejo" amigo.

    ResponderEliminar
  4. Si amigo Juan, bien dices que la hipocresía de los que gobiernan y el uso partidario de su acción frente a los verdaderos intereses de los administrados que los han puesto al frente del estado con su voto es escandalosa, rayando en una burla profunda, en el desprecio más absoluto de la voluntad popular al incumplir de forma tan cínica su contrato con el electorado, ese conjunto vago de promesas que nos hacen cada cuatro años y que al día siguiente de salir elegidos olvidan en la primera papelera que se cruza en sus caminos. ¿Quién de los votantes a socialistas o afiliados a la izquierda en general y a los sindicatos obreros esperaba que nos metieran de guerra en guerra estos señores después de las campañas mayoritarias contra la guerra de Iraq en las que participaron?
    La grandeza de la democracia actual es que podemos "elegir" a los políticos que nos administrarán durante cuatro años, pero la bajeza abominable es que "casi" nada podemos hacer frente a los incumplimientos y los tenemos que "aguantar" hasta las elecciones siguientes. Lo triste y penoso es nuestra reacción: como el PSOE me ha engañado voy a votar al otro, al PP, y cuando ocurre al revés ( que ocurre como si se tratara de una ley científica y natural) que el PP nos engaña pues entonces votamos al PSOE. Qué realidad tan torpe y repetitiva que podemos constatar en nuestra historia democrática post-franquista. No aprendemos, los medios de comunicación de los grandes imperios de opinión nos modulan y dirigen de error en error... carecemos de la conciencia política crítica e independiente para apostar por algo nuevo, con lo que los minoritarios siguen siendo minoritarios, por la injusticia del sistema electoral proporcional aplicado y por nuestra comodidad y torpeza. Así nos va.
    Un abrazo amigo Juan, como siempre, con afecto.

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario. En breve será publicado.